Programa de verano útil en escuela Sagrado Corazón

Los estudiantes han aprovechado el tiempo de vacaciones para descansar, ir a la piscina, compartir en familia, disfrutar al aire libre, salir de paseo o de vacaciones, acampar, establecerse metas y también para enriquecerse intelectualmente.

Ya sea en casa con los padres, también con los abuelos, o en programas académicos de verano, los niños y jóvenes hicieron el esfuerzo de no abandonar la lectura, algunos fueron a museos y a visitar lugares históricos.

Las escuelas católicas ofrecieron programas especiales. Algunas escuelas como Sagrado Corazón mantuvieron su compromiso de ofrecer un programa de verano enriquecedor para sus alumnos.

“Lo hacemos todos los veranos, ya es una tradición, y los padres aportan una cuota mínima de 400 dólares para que sus hijos participen durante un mes”, explicó el director Elías Blanco.

El programa de verano 2026, en el cual participaron 60 alumnos, combinó la parte académica (literatura y matemáticas), con diversión en la piscina y actividades en la escuela que incluyeron arte, exposición a diferentes culturas y lectura -dijo el director subrayando que ‘hubo de todo un poco’.